Se detiene el reloj sobre nosotros, caen las diez que resbalan por sus hombros y se cuela la luz que se enreda en tu pelo pero la liberas tú, oro y diamante por un instante de tono azul
exéresis
y dientes limpios de verborrea para huir de cualquier aporía.
martes, septiembre 06, 2011
martes, julio 19, 2011
Que no puede cegarte demasiado
para olvidarte de ti.
Que muy pronto,
que muy tarde.
¿Y los quizá tan bien aprovechados vendrán a mí con más promesas que el riesgo?
¿Vendrán acaso disfrazados de abrazos, de utopías, de sinsabores?
Para vernos, para oírnos, para sabernos más allá del empolvado empaque civilmente obligatorio.
Volar en miradas y estallar en viento consumido en risas, de dulce pobreza e incertidumbre, desnudos de nosotros mismos
con los latidos en las sonrisas.
Para amarse y que todos sepan, que nadie lo sepa.
Que se vea, transparente, que queme como vela para que siempre se pueda volver a encender y brille con soltura.
Y apagarse de viento consumido en risas.
domingo, mayo 01, 2011
no tiene sentido porque no sé
Más que nunca preferiría creer que somos eso que soñé que fuéramos, saber que sientes que estamos y que podemos volar cuánto más.
Guiarse por uno mismo es confuso; cuesta distinguir el límite entre la realidad y lo que podamos interpretar según lo que esperamos que pase. Así que espero, esperamos, creo.
Lo intenta(re)mos (?)
lunes, septiembre 13, 2010
el punto de la i
A veces soy sólo un trapo y otras veces nada.
Vuelvo a ser niña y jamás regreso. Estoy contínuamente en stand by: esa salida, ese hola rutinario, esos mismos días de todos los días, hasta que llegue ese algo, alguien o alguien con algo que me hagan reaparecer, volver a escena después de varios actos ausentes, de automatiquerías y condescendencias, para ser yo, la misma que llora hasta que pesa, que no juzga, que defiende al extraño, que espera ser extrañada, que quiere demasiado como para demostrarlo tanto cómo quisiera -sin pasar por enamorada o loca- algunas veces.
Que entro en ese trance de mí misma no para perderme, sino para encontrarme; para no olvidarme ni dejarme en tantas complacencias que casi por instinto suelo hacer.
No es esa anomalía que parece tan normal ahora y que todos se jactan de poseer, sino de reconocerme y aceptar la falta de ese alguien que me conozca cuando empiezo a olvidarme, que me lea, que se ría cuando me caigo pero me ayude a levantarme. Ese ser presente, capaz de acompañarme cuando voy donde no puede ver, pero sí estar. . .
Alguien que ame, que me ame y me acompañe (y no, no me refiero a una pareja romántica, pero suelo guardarme mis cariños y al escribirlos aparecen inalienablemente).
Vuelvo a ser niña y jamás regreso. Estoy contínuamente en stand by: esa salida, ese hola rutinario, esos mismos días de todos los días, hasta que llegue ese algo, alguien o alguien con algo que me hagan reaparecer, volver a escena después de varios actos ausentes, de automatiquerías y condescendencias, para ser yo, la misma que llora hasta que pesa, que no juzga, que defiende al extraño, que espera ser extrañada, que quiere demasiado como para demostrarlo tanto cómo quisiera -sin pasar por enamorada o loca- algunas veces.
Que entro en ese trance de mí misma no para perderme, sino para encontrarme; para no olvidarme ni dejarme en tantas complacencias que casi por instinto suelo hacer.
No es esa anomalía que parece tan normal ahora y que todos se jactan de poseer, sino de reconocerme y aceptar la falta de ese alguien que me conozca cuando empiezo a olvidarme, que me lea, que se ría cuando me caigo pero me ayude a levantarme. Ese ser presente, capaz de acompañarme cuando voy donde no puede ver, pero sí estar. . .
Alguien que ame, que me ame y me acompañe (y no, no me refiero a una pareja romántica, pero suelo guardarme mis cariños y al escribirlos aparecen inalienablemente).
miércoles, marzo 10, 2010
miércoles, octubre 07, 2009
Me plasmo en textos circunscritos a recuerdos, en una codependencia fantástica, como si las palabras cobrasen vida y pudiera hallarlas frente a mí y saber qué sienten al ser representadas.

(Las palabras tienen demasiada carga)
Empuño la mano, rozo el codo, afilo mis dientes, muerdo conjeturas, y ahí es donde todo parece concordar en sutilísimos enlaces de ideas desbaratadas e incomprensibles, sosegadas por el hecho de saberme en soliloquios, que supuestos conceptuales intentarían descifrar, con certeza científica, mas sin la emotividad necesaria para distinguir en qué punto dejé que mis palabras carcomieran mis deseos y, hallábame en piloto automático traspasando caracteres que sólo entendería un par de clicks después.

Para escribir con gracia hay que ser prisioneros.
{+ o no tengo gracia o soy presa del miedo}.
Circunvalaciones rutinarias
No recuerdo la pregunta capciosa que olvidé, si me tomé el té de la mañana o se enfrió. Ni siquiera recuerdo cómo llegué a esto, pero sí: recuerdo que te vi, me viste. ..Y caí en ese profundo vaivén de ires y venires donde lo primordial pasa a ser punto aparte.
viernes, septiembre 25, 2009
Abreviatura (cómo ser feliz siendo feliz)
Que dirijo mis pasos hacia el mismo eje incorrompible de la conciencia: nada pasa por azar.
Logré transparentar obscenidades literarias, rompí diálogos esquematizados, monológicamente cronometrados.
Conocí el amor, la muerte, pero aún rechazo abiertamente el perdón como el rencor. No está permitido perdonar, pues nunca es necesario- y útil, considero- disculparse ni esperar disculpas.
Sólo olvídalo, olvídate.
Si ya está hecho, move on. Es más fácil nunca enojarse.
Logré transparentar obscenidades literarias, rompí diálogos esquematizados, monológicamente cronometrados.
Conocí el amor, la muerte, pero aún rechazo abiertamente el perdón como el rencor. No está permitido perdonar, pues nunca es necesario- y útil, considero- disculparse ni esperar disculpas.
Sólo olvídalo, olvídate.
Si ya está hecho, move on. Es más fácil nunca enojarse.
He abierto los ojos y nunca
nunca más quiero cerrarlos.
sábado, septiembre 12, 2009
Love is metaphysical gravity
Y todo lo que yo tengo
más que un puñado de rosas, mil caramelos y veinte festivales.
hoy
lo es todo,más que un puñado de rosas, mil caramelos y veinte festivales.
M á s infinitos
vale el tenerte
y el llevar esa sonrisa donde quiera que
vale el tenerte
y el llevar esa sonrisa donde quiera que
vayamos.
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